
Cansada de espararte,
me senté en aquel sillón
desando encontrarte…
Te esperé de día,
te esperé en la tarde,
te esperé de noche,
pero no venías.
Te esperé callada,
te esperé con ganas
pero no llegabas.
Otra vez cansada
me volví a la cama,
me tapé en silencio
me abracé a la almohada,
pero tú no estabas.
Tú tienes el truco
para acompañarme,
para estar conmigo
para así alegrarme.
Sabes tú la magia
para hacer que vuelva
a tener más ganas.
No quiero cansarme,
de esperar que vengas,
de esperar que llames,
de volver a verte,
de mirar tus ojos,
y de tener ganas.
No quiero cansarme,
de decir te quiero
de decir que llames
de que estés conmigo
de entregarte el alma.
Muestrame la puerta,
no quiero perderme
préstame las llaves
o dejamela abierta.


